Los nuevos tratamientos para la obesidad pueden ayudar mucho a perder peso. En muchas personas reducen el apetito, aumentan la saciedad y facilitan cambios que antes resultaban muy difíciles de mantener.
Pero aparece una duda muy habitual en consulta: si el medicamento ya me está ayudando a adelgazar, ¿hace falta que haga ejercicio?
La respuesta corta es sí, pero con un matiz importante: no se trata de hacer ejercicio para “compensar” ni para sufrir más. Se trata de proteger el cuerpo mientras pierde peso.
Cuando una persona adelgaza, lo deseable es perder sobre todo grasa. Sin embargo, durante cualquier pérdida de peso también puede perderse parte de la masa muscular. Y el músculo importa mucho más de lo que solemos pensar.
El músculo ayuda a movernos, pero también participa en el control de la glucosa, la sensibilidad a la insulina, el gasto energético, la salud ósea y la autonomía. Por eso, una pérdida de peso puede verse bien en la báscula, pero no ser tan buena si se acompaña de pérdida importante de fuerza o funcionalidad.
Donde el ejercicio se vuelve importante.
Caminar, nadar, ir en bicicleta o bailar pueden ayudar a mejorar la resistencia y la salud cardiovascular. Pero el entrenamiento de fuerza tiene un papel especialmente relevante, porque ayuda a conservar músculo durante el proceso de adelgazamiento.
No hace falta empezar con rutinas complejas. Para muchas personas, el primer paso puede ser caminar más, levantarse con más frecuencia de la silla, hacer ejercicios sencillos con el propio peso corporal o trabajar con bandas elásticas. Lo importante es que sea progresivo, realista y adaptado a la situación de cada persona.
En personas con obesidad, diabetes, dolor articular, enfermedad cardiovascular o edad avanzada, puede ser recomendable empezar con supervisión profesional. No todos necesitan el mismo plan, y no todo ejercicio sirve para todos desde el primer día.
El mensaje principal es sencillo: el medicamento puede ayudar a perder peso, pero el ejercicio ayuda a que esa pérdida sea más saludable.
Porque el objetivo no es solo pesar menos. El objetivo es perder grasa, conservar músculo, moverse mejor y ganar salud a largo plazo.
Referencia: DOI: 10.1001/jama.2026.5537