“La accesibilidad cambia todo en el tratamiento”
Un seguimiento continuo y personalizado como el de Senda, no solo mejora los resultados, sino que reduce muchísimo las complicaciones a largo plazo.
La insulina elevada reduce la utilización de grasa, y el exceso de tejido adiposo favorece la resistencia a la insulina y empeora la diabetes. Te lo explica —y te trata— un equipo médico especialista en endocrinología. Forma parte de las enfermedades relacionadas con la obesidad.
El exceso de grasa abdominal puede aumentar la resistencia a la insulina y dificultar que el organismo utilice adecuadamente la glucosa como fuente de energía.
La insulina permite que la glucosa entre en las células para ser utilizada como fuente de energía. Cuando existe resistencia a su acción, el organismo necesita producir más. Los niveles elevados de insulina favorecen el almacenamiento de grasa y dificultan su utilización.
Cuando se supera la capacidad de almacenamiento del tejido adiposo subcutáneo, la grasa puede depositarse en órganos internos. Su acumulación en el hígado y el páncreas favorece la resistencia a la insulina y puede afectar a la función de las células que la producen.
La acumulación de grasa visceral favorece la liberación de sustancias proinflamatorias. Este proceso contribuye a la resistencia a la insulina, dificulta el control de la diabetes y aumenta el riesgo cardiovascular.
La diabetes y la resistencia a la insulina pueden alterar las señales que regulan el hambre y la saciedad. Esto puede dificultar el control de la ingesta y favorecer el aumento de peso.
Los niveles de glucosa todavía son normales, pero el organismo necesita producir más insulina para mantenerlos. Esto puede favorecer la acumulación de grasa abdominal y dificultar la pérdida de peso.
La glucosa en ayunas o la hemoglobina glicosilada se sitúan por encima de los valores normales, aunque todavía no alcanzan criterios de diabetes. En esta fase, el páncreas debe realizar un esfuerzo mayor para producir insulina.
Se cumplen los criterios diagnósticos de diabetes y aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares y microvasculares. El tratamiento médico del exceso de peso puede mejorar el control metabólico y reducir este riesgo.
La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica, pero en algunas personas puede entrar en remisión. Una pérdida de peso significativa, especialmente durante los primeros años tras el diagnóstico, puede mejorar la sensibilidad a la insulina y recuperar parte de la función del páncreas.
La reducción de la grasa acumulada en el hígado y el páncreas contribuye a mejorar el control metabólico. Esto puede permitir:
La remisión no significa que la diabetes haya desaparecido definitivamente. Mantener el peso perdido y continuar los controles médicos son fundamentales para conservar los resultados.
El ensayo clínico DiRECT, publicado en The Lancet, demostró que cerca del 86% de los pacientes con diabetes tipo 2 de diagnóstico reciente que perdieron más de 15 kg lograron la remisión completa de la enfermedad a los 12 meses.
Para mejorar la salud metabólica no solo importa reducir la ingesta calórica. La calidad de los alimentos y su efecto sobre la glucosa, la saciedad y la insulina también influyen en la respuesta al tratamiento y en el mantenimiento de los resultados.
Las recomendaciones alimentarias estandarizadas no siempre tienen en cuenta las alteraciones metabólicas asociadas a la resistencia a la insulina. Un tratamiento nutricional eficaz debe adaptarse a cada persona y considerar varios aspectos:
No solo importa la cantidad de alimentos, sino también su composición y su efecto sobre la glucosa. Una selección y distribución adecuadas de los hidratos de carbono ayudan a evitar oscilaciones glucémicas y favorecen un mejor control del apetito.
El músculo desempeña un papel fundamental en la utilización de la glucosa. Por ello, el tratamiento debe aportar suficiente proteína e incluir ejercicio de fuerza para reducir al mínimo la pérdida de masa muscular durante la pérdida de peso.
La acumulación de grasa visceral y la inflamación metabólica pueden reducir la sensibilidad a la insulina. Disminuir la grasa abdominal mediante un tratamiento integral facilita el control de la glucosa y la utilización de la grasa acumulada.
Romper la barrera de la resistencia a la insulina requiere una intervención que combine fármacos innovadores con pautas nutricionales adaptadas y un plan de actividad física personalizado.
Un endocrinólogo estudia tus niveles de glucemia en ayunas, hemoglobina glicosilada (HbA1c), perfil lipídico, transaminasas e insulina basal para estimar tu grado de resistencia insulínica.
Actúan sobre varios mecanismos implicados en la diabetes y la obesidad: mejoran la secreción de insulina dependiente de la glucosa, reducen la producción hepática de glucosa y aumentan la saciedad. Esto contribuye a mejorar el control glucémico y a reducir el peso corporal.
Una pauta nutricional personalizada, con hidratos de carbono de baja carga glucémica y un aporte suficiente de proteínas, ayuda a reducir las oscilaciones de la glucosa, mejorar la saciedad y conservar la masa muscular.
El músculo utiliza más glucosa durante el ejercicio mediante mecanismos que no dependen únicamente de la insulina. El entrenamiento de fuerza ayuda a mejorar el control glucémico, conservar la masa muscular y aumentar la sensibilidad a la insulina.
El acompañamiento psicológico ayuda a identificar los factores emocionales que influyen en la alimentación, gestionar el estrés y desarrollar hábitos saludables que puedan mantenerse a largo plazo.
Te ofrecemos un programa médico integral, 100% digital y sin necesidad de desplazarte a consultas saturadas.
Valoración médica inicial gratuita: Un endocrinólogo analiza tus antecedentes médicos sin coste.
Analítica sanguínea: Evaluamos tu perfil lipídico, hepático y glucémico para adaptar mejor el tratamiento.
Programa médico especializado: tu plan puede incluir o no fármacos según tus circunstancias clínicas.
Seguimiento diario continuo: acompañamiento de médicos, nutricionistas, psicólogos y expertos en actividad física para consolidar la pérdida de peso.
Todos los médicos de Senda Health están colegiados y ejercen actualmente en España. Su experiencia en endocrinología, nutrición y obesidad permite realizar una prescripción segura y un seguimiento clínico personalizado.
«Diseñamos tu plan médico de control de peso teniendo en cuenta tus antecedentes, tus análisis y tu situación metabólica. Nuestro objetivo es reducir riesgos, mejorar tu salud y acompañarte durante todo el tratamiento».
— Equipo médico de Senda HealthResolvemos tus dudas metabólicas basándonos en la evidencia científica.
La pérdida de peso sostenida de al menos un 10% a 15% disminuye la grasa ectópica acumulada en el páncreas y en el hígado. Esto descomprime las células beta pancreáticas y restaura su capacidad para producir insulina, permitiendo en muchos casos la remisión de la diabetes.
Los análogos de GLP-1 estimulan la secreción de insulina por el páncreas de manera dependiente de la glucosa (solo cuando es necesario), reducen la liberación de glucagón, enlentecen el vaciado gástrico y actúan en el cerebro disminuyendo el apetito, combatiendo simultáneamente la obesidad y la diabetes.
Depende de la valoración individual del endocrinólogo. En muchos pacientes, los análogos de GLP-1 consiguen un control glucémico tan óptimo que permiten reducir o suspender de forma segura la metformina u otros antidiabéticos orales tradicionales.
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